Aventuras de Fankunter y Wilmor(y VI)
Capitulo 6
Mientras en la superficie la algarabía electoral se ha apoderado de las calles, en lo mas profundo del subsuelo, mas allá de del más recóndito de los sótanos, una reunión del mas bajo nivel(¿a esa profundidad no va a ser alto no?) esta teniendo lugar.
Se podría decir que en ella toman partes las fuerzas vivas de la metrópoli, si no fuera porque varias momias siguen atentas las intrigas, ya que la misma tiene lugar en las antiguas catacumbas de la necrópolis de la ciudad.
Viejas filtraciones dan lugar a un lento pero continuo goteo, que transmitido por los ecos de las bóvedas resuenan por todas las salas.
El ambiente en las mismas es asfixiante, si no fuera porque las molestias que causa la humedad les distrae los reunidos estarían realmente agobiados.
En el centro, una vieja y rocosa mesa se haya rodeada por cuatro asientos, donde se aposentan los malignos miembros de la asociación de amigos de la foca monje(¿si uno quiere mantener el secreto no se van a llamar la secta de los conspiradores diabólicos, no?).
De los cuatro miembros de la misma dos son viejos conocidos ,el profesor Astraco y Monsen Kasekis, convalecientes de contusiones varias y sedientos de venganza.
Los otros dos forman parte de lo más selectos de la sociedad, lo que en Twinky Wynky equivale a que no comen con las manos ni se hurgan la nariz con los dedos(al menos delante de la gente).
La única mujer del grupo, la duquesa Matharía Kementova, era conocida por el numero de maridos a los que había enterrado, siete(de los cuales al menos tres estaban ya muertos, eso si). Se le había tachado repetidamente de envenenadora, pero curiosamente la gente que decía eso no repetía jamás la acusación. Si en esta corrupta urbe alguien merecía el titulo de señora de la maldad seria ella, aunque no fuera nada mas que por la banda de esbirros cargados de espaldas(y de músculos) que le rendían pleitesía, y sobre todo la manera en la que lucia con descaro absoluto y una falta de buen gusto sorprendente los últimos diseños de la moda, que por caprichos del destino siempre tenian muchas plumas, tachuelas de colores y una alarmante falta de tela.
Por ultimo, alguien mucho más oscuro y tenebroso, desprovisto del glamour de la duquesa, conocidos por pocos pero temido por todos, alguien cuya aura de terror estremecía incluso a las ratas y cuya sangre hacia que los mosquitos murieran al picarle. El era el verdadero líder de esta comunidad de abyectos y viles seres. Lhiki el venerable , nombre que le daban sus pérfidos seguidores, era dentro de la administración de la ciudad algo así como la llave de la puerta. No pertenecía a ella, pero sin el nada se podía llevar a cabo. De todos modos conociendo sus manejos si sustituyéramos llave por papel higiénico y puerta por retrete la metáfora quedaría mucho más ajustada a la realidad. A pesar de todo, era un hombre que carecía de enemigos, o al menos carecía de ellos una vez eran digeridos por los cocodrilos sagrados o los leones.
Era una de esas personas en las que un simple alzado de ceja transmitía tanto como un largo discurso y, desde luego, daba mucho más miedo.
La reunión tenia un objetivo claro, la eliminación de Wilmor y Fankunter por cualquier medio, aunque puestos a elegir por uno que fuera largo y doloroso.

