¿Es posible realmente conocer la historia?
Leyendo este post de Gusi, me llamo la atencion lo mucho que a veces se puede llegar a parecer la historia a una situacion como esa...como cambia la cosa en cuanto sobre algo empieza a hablar la gente, y recorde algo que escribi hace tiempo, sobre la historia y sobre si es posible conocerla de verdad:
¿Es posible realmente conocer la historia?
Sobre cualquier hecho histórico, lejano en el tiempo o de hace dos días, siempre nace la duda: ¿realmente lo que leemos sobre el es autentico o real? o mejor aun ¿es todo, no quedara algo mas importante oculto?
¿Cuales son los problemas para establecer realmente la autentica verdad histórica?
Pues creo que entre ellos podríamos hablar de:
-Multiplicidad de puntos de vista: en una batalla, donde pueden participar cientos de miles de personas, cada una de las cuales puede tener su propia visión de la misma, difícilmente lo que escribamos sobre la misma será mas que un mínimo resumen inexacto de ella.
-Parcialidad de los mismos: el historiador es un ser humano, y a pesar de que pueda intentar ser objetivo, es imposible que no se vea afectado por algún tipo de sentimiento.
-La mente humana: podemos conocer los hechos, pero difícilmente lo que pasaba por la cabeza de las personas. Algunas si, dejan escritas sus memorias, pero muchas de las mismas están hechas para auto justificarse o, aunque dejen entrever la realidad, intentaran casi siempre dejar en mejor lugar al autor.
-Tergiversación de la realidad: muchos han intentando a lo largo de la historia camuflar los hechos, destruir pruebas, eliminar lo que no les gustara que el futuro supiera, tanto desde un punto de vista físico o bien con el uso de contra propaganda y difusión de falsos rumores, muchos de los cuales son aun creídos por gran parte de la población, tal es su fuerza.
Por un lado tenemos el problema de que es mas fácil establecer una historia mas objetiva si partimos de un intento de estudiar distintos puntos de vistas opuestos y establecer lo mas cercano a lo real. Lo malo es que cuando más nos alejemos menos conoceremos de 1º mano lo sucedido.
Difícilmente podrá escribir igual de la batalla de Lepanto alguien que estuviera en 1º fila que un historiador cinco siglos después, lo que se gana en perspectiva histórica se pierden en autenticidad.
Por otro lado...la historia la protagonizan hombres, y a veces, perdidos en fechas, evolución de las sociedades y otras cosas de ese cariz perdemos la noción de que una batalla bien pudo haber cambiado su signo por el simple motivo de que el general al mando hubiera cenado demasiado. Ahora tenemos la enorme ventaja de tener a nuestra disposición centenares, miles de visiones distintas de cada hecho. Sin embargo, si pensamos en lo que realmente conocemos de la historia antigua y los métodos por lo que lo conocemos, las dudas sobre lo que es cierto y lo que no es mas que una elucubración mas o menos sólidas son mas que razonables.
Si pensamos que hace 100 años no conocíamos la existencia de los Hititas, con lo que significaron en la historia de oriente próximo, ¿no nos es permitido por ello entonces meditar sobre la posible presencia de otros pueblos aun desconocidos? no es entonces la historia algo similar a las teorías científicas, las cuales son tenidas en cuenta solo hasta que un nuevo descubrimiento la convierta en papel mojado.
La historia, algo que parece sólido como una roca y inmutable una vez escrita no dejara entonces de transformarse a través de los siglos, sin duda a pequeña escala, pero transformando nuestra noción del mundo.
Mientras ahora la dificultad no es la falta de testimonios, sino la sobreabundancia de los mismos, lo que transforma el estudio histórico en un enorme juego de verdades, mentiras, vanidades e intereses, en el que el historiador debe intentar evitar en lo posible dejarse llevar por su ideología. Pero eso es imposible, con lo que llegamos a que muchos historiadores actuales no buscan la verdad, buscan aquellos documentos y fuentes que sean favorables a la visión que ellos tienen del acontecimiento o hecho a estudiar, con lo que mas que escribir sobre historia, la crean.
Al final, queda en manos (en la mente y el cerebro mas bien) de cada uno de nosotros decidir que es lo mas cercano a la realidad, conforme a lo que hayamos podido entresacar de diversos autores. Algo similar a lo que sucede al ver las mismas noticias en distintos telediarios o periódicos, lo cual es normal, ya que no deja de ser historia instantánea lo que hacen estos medios.
Y para quien piense que en realidad no es tan difícil establecer que sucedió realmente, solo le pido que piense en lo siguiente:
el mismo suceso, contado por los distintos individuos presentes en el mismo, cambia de una manera increíble, la gente se inventa cosas(o adorna), cree haber oído cosas, visto otras que no eran posibles,etc...
A mi me han contado hechos que he vivido en directo, y parecía que me estuvieran hablando de otro suceso y otro lugar.
Asi que hasta la historia es cuestion de fe...y ya se sabe que toda fe tiene sus fanaticos...


Eduardo dijo
Bueno, yo no creo que que haya que confiar la historia al "cerebro" o la "mente". Esto nos dejaría en la misma situación de un psicoanalista que tuviera que confiar ciegamente en los "traumas" narrados por sus pacientes. De hecho, aquí radica la diferencia entre la llamada "memoria histórica" y la "historiografía" propiamente dicha.
La "memoria histórica" es un concepto mental, porque "memoria" es un término que se refiere a la subjetividad, a la biografía personal, a los recuerdos; sin perjuicio de que habitualmente se confunde con "Historia".
La historiografía, la ciencia de la historia, en cambio, no se hace "de memoria", no se basa en la biografía personal, sino en la reconstrucción del pasado a través de las "reliquias" y documentos que atestiguan algún hecho del pasado. Estos documentos, en principio, son objetivos, están "más allá de la mente" (y de la memoria).
La dificultad estriba en que el historiador está él mismo involucrado en la historia que narra, por lo que no puede separarse del todo de ella, como puede separarse un botánico del Pynys Silvestris, por ejemplo. Por este motivo hay que reconocer que la Historia, por "científica" que sea, siempre guardará una dimensión partidaria.
De todos modos, siempre habrá que distinguir al historiador del fabulador, precisamente en función de esa parte "objetiva", compuesta de documentos y reliquias que en principio cualquiera puede contrastar.
Saludos
Ah, y gracias por los exagerados elogios del otro post!
7 Mayo 2006 | 07:12 PM