Sobre paces
Os pongo un par de articulos distintos de opinion sobre lo que esta pasndo estos dias en referencia a la "negociacion" con ETA, el primero de Luis del Val, el segundo de mi colaborador "en la zona del conflicto"(como se diria en algunos medios), Aitor Yuste.
El primero lo podeis leer aqui, en el periodico Nueva Linea:
Cuestión de cantidad
Por Luis del Val.
Entre una piscina y un lago existe una enorme diferencia. Los cambios cuantitativos generan cambios cualitativos y por eso es tan diferente el trato que le dispensa el banco al cliente que le debe 3.000 euros que al cliente que, de resultas de una operación, tiene una deuda con el banco de 10 millones de euros.
Con el primero, nadie intentará renegociar la deuda, y sólo recibirá el áspero lenguaje amenazador de los servicios de la asesoría jurídica. En cambio, con el segundo, con el que de verdad puede dejar al banco tambaleante, con ese se promoverán amistosas reuniones y el banco intentará por todos los medios a su alcance ayudarle, incluso aumentando la enorme deuda.
En todos los sectores sucede algo parecido. Si un descerebrado entra a robar al banco y mata al vigilante jurado, es bastante probable que le caiga una pena de treinta años y un día, pero si los descerebrados son unos cuantos cientos que forman parte de una banda terrorista, y que no han asesinado únicamente a un guarda jurado, sino a generales, coroneles, soldados, guardias civiles, periodistas, mujeres y niños, hasta cerca de mil, entonces irrumpe el factor cuantitativo y es probable que se negocie con los terroristas, que se negocie con ellos con la misma amabilidad con la que el director general del banco trata al acreedor de los diez millones de euros.
Mariano Rajoy no lo entiende. No es el único. Eso no quiere decir que Mariano Rajoy sea un individuo perverso que albergue en su negra alma deseos monstruosos para que ETA vuelve a matar, ni tampoco que Zapatero sea un compinche de los terroristas y que le caigan simpáticos los individuos que van por ahí disparando a la nuca. Puede que la explicación más sencilla sea que Zapatero entiende mejor que Rajoy las variaciones que provoca la cuestión de la cantidad.
La brisa tiene una velocidad menor que los huracanes, pero los huracanes, pese a sus destrozos, son los que reciben atención informativa. Tan injusto y tan indigno como cierto.
Y el segundo, recibido por mail, es este:
¿Por qué lo hace, "presi"?. ¿Por qué quiere negociar
con ETA?
Supongamos que no lo hace por arañar votos a cambio de
la baza del fin del terrorismo de ETA cmo dicen los
maliciosos, supongamos que no lo hace para pagar
deudas impúdicas a los que agitan las ramas o a los
que recogen los frutos, supongamos que no lo hace para
pasar a la historia cueste lo que cueste.
Supongamos que lo hace solo por lograr la paz.
Supongamos que lo hace solo por garantizar la libertad
a todos los amenazados. Supongamos que lo hace solo
por evitar más muertes.
Supongamos que lo logra. Supongamos que logra que ETA
deje de asesinar. Supongamos que consigue que ETA deje
de perseguir a los que no piensan como ellos, de
amenazarles, de intimidarles, de echarles, de
extorsionarles. Y supongamos, aunque ya sea mucho
suponer, que lo consigue a cambio de nada, que se
sienta en una mesa de negociación con ellos y ellos
dejan de seguir siendo la banda de asesinos que son a
cambio de nada. Supongamos todo eso, aunque sea, ya
digo, mucho suponer.
¿Y después, qué?. ¿Alguien puede imaginarse el día
siguiente?. Nuestra paz, nuestra libertad, nuestro
derecho a la vida habrán sido “graciosamente
respetados” por una banda de asesinos. En el mejor de
los casos, a cambio de nada, habremos mantenido
nuestros derechos más elementales, aquellos con los
que todos nacemos. A cambio de nada, usted habrá
conseguido que no nos quiten nada de lo que ya
teníamos antes, que nos respeten lo que ya era
nuestro, aquello con lo que nacímos.
O peor aún. ¿Alguien puede imaginarse el día siguiente
si encima sí hemos de darles una contrapartida a
cambio de que respeten nuestros derechos más
elementales?. Tal vez ETA deje de asesinar, pero… ¿Qué
impedirá a otros coger las armas?. Eh!, mirad: ese
país de capullos se rinde, se vende, se agacha sin
levantar la voz. ¡A por ellos, oe!.
¿Qué impedirá a un joven sin trabajo asesinar a unos
cuantos empresarios si al final igual sale con un
trabajo estable tras negociar la paz?. ¿Qué impedirá a
un inmigrante asesinar a dos o tres policías si tiene
la esperanza de negociar sus papeles a cambio de no
seguir asesinando?. ¿Qué impedirá a una madre volar
por los aires una oficina de la Seguridad Social a
cambio de becas para sus hijos si las logrará
negociando después de una semanas?.
Todos tenemos motivos para asesinar a mil o cien mil
personas, muchos más además que los que puedan mover a
los hijos de puta esos con los que usted quiere hablar
(si no ha empezado ya). Los tengo yo con mi trabajo
precario, los tiene un parado, los tiene un
inmigrante, una madre soltera, un padre de familia
numerosa, un tendero cien veces atracado, un anciano
sin pensión decente, una mujer maltratada, un
minusválido, el dueño de una casa desvalijada o una
familia hipotecada.
Sin embargo nosotros no asesinamos. Nosotros luchamos
cada día por tener un mañana mejor. Nosotros no
lloriqueamos, trabajamos. No miramos hacia atrás,
miramos adelante. No nos escondemos, damos la cara.
Nosotros por contra, esos millones de idiotas que
creen en este país, votamos en las elecciones,
trabajamos y pagamos los impuestos y, desde luego, no
negociamos nuestros derechos, sino que los defendemos
con uñas y dientes. Ni los cambiamos por paz, ni los
cambiamos por lechugas. Nacimos con ellos y aún no ha
nacido el hijo de puta que sea capaz de robárnoslos.
Usted haga lo que quiera. Ríndase si le place. Venda
su libertad por parcelas y su honor por kilómetros
cuadrados, pero tenga presente dos cosas: nunca
logrará la paz si no la sabe defender, porque no es
algo que nadie se la vaya a regalar, es algo que usted
ya tiene y que solo puede perder si no juega bien sus
cartas y, desde luego, nunca cuente con poder tener
engañados al resto de ciudadanos. Tal vez unos cuantos
cobrades le sigan, tal vez aún no haya nacido el tipo
que amalgame la oposición sensata a su insensatez,
pero tenga claro que ni conseguirá la paz ni, a la
larga, nuestro respeto y agradecimiento. Sí, eso
seguro, el cariño de los asesinos.
Y eso, querido, puede quedárselo todo para usted
solito.
Aitor Yuste
Para meditar ambos.


dslfhvjkdsbvhdbv dijo
poes yo si kiero matar x eso soi sinaloensse
20 Septiembre 2009 | 07:52 PM