A continuacion, el segundo capitulo del especial sobre la negociacion por ETA que por entregas nos ofrece el embajador en esa cosa debajo de Francia(¿Africa?), Aitor Yuste, cuyo primer capitulo podeis leer aqui.
Capitulo II
(Léase con voz de serie televisiva que queda más guapo). En el capítulo anterior, Yuste afirmaba que,uno de los factores determinantes a la hora de hacer o no concesiones a la otra parte en las negociaciones abiertas entre ETA y el Gobierno, estaba en “la gente”, en los partidarios de ETA por una parte, y en los ciudadanos españoles por la otra. En procurar,afirmaba, no tocarles mucho las narices, no sea que se rebelasen en contra de la negociación.(Ahora ya con vuestra propia voz). Entrecomillo eso de “la gente” ya que no quiero que piense nadie que le
doy el mismo valor a los seguidores de ETA y al conjunto de los españoles. Me explico. España es una nación democrática, y si el Gobierno hace algo que no gusta a la mayoría, se elige a un nuevo Gobierno de otro partido y santas pascuas. ETA es una organización
terrorista que dista mucho de ser democrática. Nadie elige por sufragio a sus dirigentes y, por tanto, el proceso de defenestración de estos no es tan simple.
Su riesgo es muy otro: que “su gente”, o parte de ésta, se escinda del conjunto y se dedique a hacer la “guerra por su cuenta”. Como veis no se trata del mismo problema, aunque la solución sí es la misma: tener muy presente que no hay que asustar a la parroquia respectiva a la hora de
negociar y llegar a acuerdos. Partiendo de esta base, ¿en qué pueden y en qué no pueden ceder ambas partes?.
La respuesta a esto tiene más de futurología que de ciencia exacta, aunque si tenemos en cuenta otros casos (el irlandés, por ejemplo, o el de las autodefensas colombianas), y si, sobretodo, sabemos bien que es lo que buscan sacar ambas partes de esta negociación, podremos jugar a esbozar una respuesta por aproximación.
¿Qué es lo que buscan sacar ambas partes de esta negociación?. Uno podría pensar que el fin de la violencia, que no haya más muertos, el final del “conflicto”, o incluso la secesión de Euskal Herria y cuento veinte. Palabrería a parte, y aunque, claro, algo de esto haya y ambas partes digan que se trata solo de esto, lo que buscan de verdad es poder. Poder.
“Poder” para mantenerse en el Gobierno un par de meses más que el Reich de los mil años del tío Adolf los del PSOE y “poder” para mantener intacto y con posibilidades de franco crecimiento su tingladillo
económico-mafioso-empresarial los de ETA.
Y que nadie piense que me estoy refiriendo al Grupo Mondragón o demás empresas colocadas no se sabe muy bien por quién (o se sabe de sobra) en una supuesta órbita nebulosa de ETA, no. Me refiero a que en ETA, unos pocos, muy pocos, llevan décadas viviendo a cuerpo de rey a base de impuestos revolucionarios, chantajes, ayuntamientos controlados, y negocietes varios, mientras el resto se pudre en cárceles o “exilios” putrefactos. Y a esos ingresos, no lo dudéis, no van a renunciar.
En ETA saben desde hace ya muchos años que su franquicia mutante (HB, EH, Batasuna…) no logrará un abrumador triunfo electoral en la Comunidad Autónoma Vasca ni en diez mil años. En Navarra ni en un millón. Y en la parte de Francia que dicen que les pertenece, no hay cifra lo suficientemente alta en nuestro infinito sistema numérico que sea capaz de cifrar tan ilusa perspectiva. Pero su tingladillo, el “modo de vida” de sus dirigentes, eso ya es otra cosa.
Negociaran por tanto cosas menores, fáciles de digerir por parte de ambas “hinchadas”, y procuraran de paso, hacer creer que han negociado mucho para mantenerse en el poder. E incluso se darán facilidades mutuas para que así sea. Por la cuenta que les trae.
¿Qué cosas sí son negociables?. El acercamiento de los presos etarras (mal llamados “presos vascos”) dispersos por los penales de toda España, la legalización de una Batasuna más o menos legal, la “relajación” de la presión policial y judicial, la “relajación” de la presión del terrorismo de baja intensidad, una internacionalización del conflicto que lleve el caso a la UE y la ONU, y cositas por el estilo.
Incluso, llegado el caso, hasta una posible anexión de Navarra al Euzkoreich y un conato de referéndum de autodeterminación. Globos sonda se están lanzando en este sentido, no me invento nada, aunque sí debo reconocer que esto ya será a muy largo plazo, y solo antes si las circunstancias lo permiten.
Volviendo a lo factible, empecemos por lo de los presos. En pocas palabras, la cesión por parte del Gobierno a ETA del fin de la política de dispersión, más que nada, lo que sería es un gran alivio para el
propio Gobierno. La política de dispersión se ideó (auspiciada y fomentada, aunque ahora sufran de “lagunas mentales”, por el PNV) como una forma de romper el control que la cúpula de ETA ejerce sobre
sus “gudaris” presos.
Como ya he dicho, en ETA unos pocos viven pero que muy bien, pero otros muchos malviven cuan ratas. A los presos, por ejemplo, no se les deja elegir abogado. Y los huidos de la justicia se mueren de hambre en
lugares que distan mucho de ser lujosos. La idea era que si se les dispersaba, si se rompía las piñas que formaban en las cárceles vascas a las que se les enviaba en virtud al derecho que dice que los presos deben estar cerca de sus domicilios, acabarían “reformándose”. Que a fin de cuentas es el objetivo de las cárceles: reinsertar. Aunque no se lo crea nadie, que eso ya es otra cosa.
No solo no lo lograron, sino que pusieron una bala más en el arsenal ideológico etarra. Y para colmo, en lugar de rectificar, los sucesivos Gobiernos lo han convertido en una baza más para negociar, haciendo de
unos presos que lo están por asesinos o cómplices de idem, unos “pobres secuestrados”. Así es como lo ve ETA, y así es como lo ven muchas cancillerías extranjeras aunque se cuiden mucho de decirlo por el qué dirán.
Así que, si el Gobierno saca algo a cambio, se los lleva a las cárceles vascas en brazos si se tercia. Y si no, hasta lo hace como gesto de buena voluntad. De hecho, a cambio nada, Aznar empezó a hacerlo, solo
porque ETA no mataba “motu propio”. Y tal vez hubiera seguido haciéndolo, por quitarse ese muerto de encima, si ETA no hubiera vuelto a asesinar de la forma en que volvió.
Otra cosa que puede dar el Gobierno, que de hecho ya está pensando dar, es la de facilitar la legalización de Batasuna para las próximas municipales (que nadie me acuse de no mojarme que hasta doy fechas). ¿Cómo?. Evidentemente no pueden legalizar Batasuna tal cual porque la ley de partidos que ellos mismos fomentaron lo impide, ahora bien, un nuevo partido, algo del corte de EHAK estaría fuera del alcance de esa ley, ya que ésta no tiene carácter retroactivo y no se puede aplicar sobre una nueva formación porque antaño no se criticara el terrorismo desde su “pantalla”.
ETA, a este respecto claro, no puede dar su brazo a torcer tan fácilmente, sabe que esta es su última oportunidad y quiere mantener lo que tiene y ganar lo más que pueda. O, aunque solo sea, presentarse ante los suyos como el chico malo que nunca se rinde.
Batasuna, desde la perspectiva electoral, nunca llegará a Ajuria Enea por mayoría absoluta, pero en decenas de pueblitos sí llega a las alcaldías por
amplia mayoría, y perder esos feudos fue uno de los mayores golpes que inflingió la pasada luchaantiterrorista a ETA.
Al final llegaran a una solución de consenso que guste a ambas partes y que, desde luego, estará tan lejos de la condena al terrorismo como lo puedo estar yo en este momento del planeta Mercurio. No os engañéis: más fácil será verles renunciar a la violencia que verles criticar su propio pasado violento, ya que eso sería lo mismo que confirmar que cuarenta años de sangre han sido inútiles. ¿Qué militante proetarra encajaría ese
golpe dando “irrintzis”?.
Además, lo que planteo no es algo abstracto: a fin de cuentas EHAK ha pasado estos años tan ricamente y ya nadie dice nada. Y en ayuntamientos como el de Fuenterrabia, los mismos batasunos de antes, ahora con otro nombre y caras nuevas, hacen la misma política de
antes sin que nadie (excepto la concejal del PP) diga nada. Es más, Jáuregui, el alcalde de esa ciudad, se felicitaba el primer día de esta legislatura que ya acaba de que estuvieran presentes en el pleno. Y la
concejal Arija, del PSOE y “conocida” mía, afirmaba que prefería tenerles dentro del ayuntamiento que fuera. Y los gritos del PP, si nadie los escucha, acaban provocando afonía. ¿Qué más puede anhelar el
PSOE que un PP afónico?
Lo único que hay que hacer es traspasar ese modelo municipal a escala autonómica, y esperar que no haya atentados con muertos que obliguen a hacer una critica a la violencia. Aunque si los hay, poco va importar ya
todo este proceso de negociación. También está, de hecho ya está, lo de hacer realidad ese gran y viejo sueño húmedo de ETA: que se hable de
ellos en el extranjero. Que se les conozca. Y no, claro, en el plan en el que Aznar lo hizo, logrando su inclusión en la lista de las organizaciones
terroristas de todos los países civilizados, sino en el plan de una guerrilla de irreductibles “exantifranquistas” que luchan por la libertad, que es
como les gustaría ser vistos. Y sobretodo, por Dios, que no les bloqueen las cuentas bancarias. ¡Eso no!.
El llevar el tema a la UE, por tanto, es ya una pequeña cesión del Gobierno. Aunque muy pequeña, ya que lo que el Gobierno busca es la legitimación de su posición en tan serio foro de cara a los votantes de
España. En esto ganan ambas partes y pierde el PP.
A cambio, ETA podría ir bajando poco a poco los actos de terrorismo de baja intensidad o “Kale Borroka”.
Pero claro, para ello, antes, ha sido necesario elevar su número, ya que el PP había conseguido bajarlos casi a cero, y menos que cero es nada. Por eso los han ido incrementando desde meses atrás, y por eso el Gobierno ha mirado tan sibilinamente para otro lado. Así, cuando empiecen a bajar, ambos se apuntaran un tanto y tan felices. ¿Juego sucio?. Realpolitik diría un alemán. La política al servicio de los intereses
prácticos más que de la ética.
Más difícil será verles bajar su presión sobre el empresariado vasco y navarro, aunque también en este sentido se puede llegar a una solución de consenso. Algo “civilizado”. Una vez que Batasuna o como se
llame, se haga con el control de algunos ayuntamientos, desde estos, y a los empresarios que tienen sus negocios en esos municipios, se les podrá
“presionar” de una forma más o menos “diplomática” para que suelten sus cuartos. Con el resto, bajará un poco la presión, o esta se encauzará a través del sindicato LAB. “Mmmm, no, si claro, una gran empresa
como Volkscoches no tiene porqué pagarnos impuesto alguno, pero… ¿soportaríais una huelga de diez meses porque los suelos solo se friegan los martes y jueves?. No, claro, pues entonces son diez mil y las
sábanas”. “Ja, mein führer”
¿Qué?. No me miréis con esos ojos. ERC, formación muy lejana al terrorismo etarra (dicho sea sin segundas), se ha hecho célebre, entre otras cosas, por querer cobrar a los funcionarios adscritos a sus consejerías, una suerte de impuesto revolucionario que nada tiene
que envidiar a éste que Batasuna cobraría. Y nadie se ha tomado la molestia de meter en la cárcel a cargo alguno de ERC.
Poder, queridos, poder. PSOE se queda con la Moncloa y ETA con una serie de feudos fortificados en los que ellos serán la ley y el orden. Y el aparato recaudador de impuestos, por supuesto. Si eso implica que ETA
deje de asesinar, ¿a quién en Sevilla o Barcelona le importará que a los empresarios de Añorgatiguieta (no existe) se les obligue a pagar un diezmo para los “presos y exiliados”?. La parroquia tranquila, la cúpula de ETA con dinero fresco, y el Gobierno con la medalla por haberlos apaciguado.
Y para asegurarse de que todo vaya bien, el Fiscal General del Estado ya está haciendo ciclópeos esfuerzos en este sentido, y mientras ETA no se
desmadre mucho, continuará levantando el pie del acelerador de la presión policial y legal sobre ellos.
Poco a poco, pero de forma constante. Navarra ya será harina de otro costal, y como me está quedando esta segunda parte muy larga, lo dejaré, junto con el referéndum para una cuarta parte. ¿Y la tercera?. Bueno, la tercera es la más divertida, ya que todo esto que os he contado no es más que un castillo de naipes si ambas partes no saben capear con
destreza un enorme imponderable que está jugando desde ya en su contra: el tiempo.
Mi opinión sobre esta contrarreloj que son estas negociaciones, en el siguiente capítulo de “Desde mi púlpito” (esto último también lo podéis leer con voz televisiva que queda igual de chulo)
Yuste, admirado en la derrota


En el capítulo anterior os esbozaba cuáles son los puntos negociables en mi opinión entre ETA y el Gobierno y a qué acuerdos o componendas podrían llegar para llevar a buen puerto sus negociaciones...