Todo el mundo sabe que las mujeres homosexuales no existen, excepto en el cine porno, donde son esas dos o más señoras vestidas con ligueros y tangas, cuidado maquillaje y todo un arsenal de juguetes sexuales; y todo el mundo sabe que la única finalidad de esos juegos y demás es entrenerse a la espera del macho cuya llegada hace que todas se arrojen hambrientas sobre él, porque él y sólo él es capaz de satisfacerlas.

Por eso, porque las mujeres homosexuales no existen, se producen sorpresas como ésta: una mujer casada con otra no es automáticamente madre cuando su esposa pare un bebé, sino que tiene que adoptarlo. Cuando en una pareja hetero la mujer pare por inseminación artificial, automáticamente el marido es el padre del bebé.

Dejando aparte la opinión que me merece todo ese asunto de los matrimonios homosexuales, no deja de ser significativo que cuando se legisló sobre la inseminación artificial y adopción posteriormente a la aprobación de las uniones entre personas del mismo sexo, a nadie se le ocurrió que dentro de una pareja del mismo sexo pudiera haber partos. ¿Por qué? Es obvio: porque los hombres homosexuales no paren. Si dos hombres homosexuales quieren tener un niño en común, o adoptan los dos o uno adopta al hijo del otro (suponiendo que la madre ya no viva, esté de acuerdo o haya sido privada de la patria potestad por algún motivo, como abandonarlo). Por lo tanto, como los hombres homosexuales, los únicos homosexuales que existen, no paren, dentro de las parejas del mismo sexo no hay partos y basta con legislar sobre las adopciones. Sencillo.

Dijeron que el feminismo estaba superado. Qué cosas.

by ANANDRYNE