Vuelve el rouge, el labial rojo de toda la vida. MIra que son bonitas y suntuosas esas barras de labios doradas y elegante el gesto de girarlas y asomar; luego el eterno femenino de mirarse en el espejito y entreabrir un poco los labios para pintarlos.

Por fin otra vez, boquitas pintadas, no glaseadas.

Porque, sí, vale, todas estamos muy monas, frescas y juveniles con el brillo de labios que se ha llevado durante un tiempo. No es raro que el brillo de labios haya coincidido en la moda con el tanga bajo la ropa y con los pantalones de talle bajo en plan se me escurren porque no tengo caderas, igual que los chicos. Pero es que con trece o catorce años ya puedes usar brillo de labios y estás muy bien; y hasta hace nada, las niñas llevaban vestidos muy cortitos que incluso dejaban ver la ropa interior, como pasa ahora con los tangas, que las crías lo llevan asomando. Precisamente eras una mujer cuando se suponía que ya tenías algo que tapar y las faldas se alargaban. Por fortuna, se destierran también los perfiladores de labios, desastroso y cani invento.

El rojo, ese rojo intenso, mate, sin brillos de cobertura y artificio, que modela la boca de forma casi insultante, hay que tener al menos veinticinco años (y mejor alguno más)para llevarlo: tienes que ser una mujer. Ese rojo acompaña a las faldas de tubo y a una mujer que puede caminar sin hacer ruido o hacer que sus tacones restallen como latigazos, directos a la conciencia de los hombres que los perciben como una promesa de peligro que los atrae.
La edad del rojo y de los perfumes complicados, esos que se quedan en la ropa masculina haciendo sonreir y recordar al que toma su chaqueta y los evoca... esos que invaden tu habitación convirtiéndola en tu territorio, advirtiendo al que entra de que se interna en tierras desconocidas bajo su propia responsabilidad.

Creo que mi cumpleaños bien valía un rato de frivolidad, ¿no?

by ANANDRYNE