Cuando hace unas semanas comencé con la serie de
púlpitos ” sobre la negociación con ETA, lo hice a
sabiendas de que carecía de toda la información
necesaria, aunque tuviese la suficiente como para
arriesgarme en esa empresa. Esperar a que llegue el
día en que se nos presenten todos los detalles y
vericuetos de un asunto y desear que la luna caliente
como el sol es todo uno.
Pasadas unas semanas, gran parte de lo que dije sigue
siendo valido, más no lo es ya, por desgracia, una de
mis principales suposiciones: que ETA esperaría a ver
si Batasuna se presentaba a las municipales o no para
volver a asesinar. Era lo que me dictaba la lógica,
que es lo que uno debe usar cuando anda escaso de
datos.
Evidentemente, de haber sabido como sé ahora que en
los meses previos al atentado ETA estuvo probando
nuevos tipos de explosivos en Francia, que el índice
de robos de furgonetas en la zona sur de ese mismo
país se multiplicó desde agosto de 2006 o que varios
magistrados (ellos sí conocían la situación) pidieron
que les volviesen a poner escoltas, mi opinión hubiera
sido muy otra. O tal vez no, porque ni aún así podría
llegar a imaginar que ETA pondría una bomba para “ver
que pasaba”.
Eso sí, ni con pruebas ni sin ellas, ni con su
encefalograma en las manos y él conectado a la máquina
de la verdad, podría jamás llegar a suponer que la
respuesta del hasta ahora presidente del Gobierno
sería la que está siendo. Aunque tampoco me termina de
extrañar, porque es mucho más fácil seguir adelante
aunque el camino esté cortado que envainársela y dar
marcha atrás. Que eso, salvo el reciente caso de la
"ministra del vino", no se ha visto hacer desde los
tiempos en que dimitió el ministro que juró dar caza a
Roldán. Y en el caso de la ministra, esta lo ha hecho
porque el presidente le obligó (citó fuentes de
Cuatro, que es como el BOE pero mejor informado y de
forma más directa).
Uno podría pensar que ZP le debe algo a ETA, porque si
no, esa manera de echar tierra sobre los escombros y
cadáveres de la T4 no se entiende (aunque el
presidente lo definiese como “accidente mortal”), y lo
de De Juana menos aún (aunque el presidente le
definiese como un “hombre de paz”). Pero yo creo que
no es el caso. O mejor dicho, quiero creer que no es
el caso.
Sobre lo de la T4 ya dije que, interrumpir las
conversaciones que no romper era ser consecuente con
lo aprobado en el Parlamento gracias al voto de las
formaciones paletas e IU. Otra cosa será estar de
acuerdo, pero que eso era ser consecuente, no me lo
puede negar nadie. Aunque como yo no lo apoye.
Lo de De Juana es ya un poco más difícil de digerir,
casi tanto como que un hombre de más de medio siglo
aguante más de cien días sin tomar bocado, por mucha
fe que tenga uno en el maketo hijo de falangista ese
(que tiene miga el arbolito genealógico del gudari de
marras). Más que nada porque esos mismos derechos
humanos eran los que imperaban cuando se decidió con
un Gobierno socialista (el anterior) dispersar a los
asesinos de ETA, alimentar a la fuerza a los GRAPO en
huelga de hambre (dos de ellos murieron en la cárcel)
o, y esto lo hizo este Gobierno, alargar la condena de
De Juana porque en ese momento era “lo que se
llevaba”. Porque estaba en la cárcel por capricho de
un ministro del PSOE no del PP, no lo olvidemos. El PP
podría haber obrado igual o no, pero no era quien
gobernaba. Fue ZP oiga. Antes de la T4, eso sí.
Y es que uno puede comulgar con ruedas de molino, pero
hasta la estupidez tiene un límite, y creer de buena
fe que el Gobierno ha actuado solo por motivos
humanitarios y no por miedo vulgo acojone es de una
inocencia rayana en la paranoia. Ahora veremos si es
igual de humanitario con los más de treinta presos que
se han puesto en huelga de hambre para ver si suena la
flauta para ellos también. Aunque ninguno de ellos
tenga 25 asesinatos en su haber.
De todas maneras, igual no hay que esperar mucho
tiempo para ver que pasa, ya que en mayo hay
municipales. E igual después ya no hay un Gobierno,
valiente o timorato, que excarcele porque no lo que no
hay entonces es Gobierno y sí elecciones. Que unas
municipales echaron en el 31 a Alfonso XIII y en estas
la elección es aún más fácil: o nos ponemos del lado
de los que son aplaudidos por el entorno de ETA, o nos
ponemos del lado de los que se manifiestan junto a las
víctimas de ETA. O no votamos o tratamos de buscar una
nueva salida, limpia de sangre y corruptelas, que
represente de una vez a los ciudadanos.
Blanco y botella. Ciudadanos.

Yuste, admirado en la derrota