En estos dias de vacaciones que he tenido, repartidas entre la gelida Ecija y la llana Algeciras(una de las ciudades mas feas que he conocido,eso si, con unos alrededores preciosos), uno de los dias nos dimos un garbeo por la zona al oeste de esta ultima, visitando la playa de Bolonia, las ruinas de Baelo Claudia(muy recomendables), y por ultimo, Tarifa, con sus vistas africanas.

En esta ultima poblacion(que parecia una especie de colonia rastafari, se olia a porro por la mitad de las calles, podeis ver aqui un ejemplo, sentadito en la puerta de la iglesia), aparcamos el coche en el puerto, justo bajo el castillo (esta era la vista desde el parking).

Le comente entonces a mi hermano,que es el que vive en Algeciras y uno de mis acompañantes(o tal vez seria mejor decir que yo le acompañaba, ya que el conducia), que se trataba del castillo de Guzman el Bueno.

Se quedo tan pancho.

-Si, Guzman el Bueno, ¿es que no conoces la leyenda?
-Ni idea.

Y claro, si mi hermano, al que al menos le gusta algo la historia y estudio bastante, no tiene ni idea de esta, significa que entonces muchisima mas gente, la mayoria de la gente, no oyo hablar jamas de la misma.

Y es una lastima, asi que, aunque valga para poco, voy a intentar difundirla un poco.

Retrocedamos en la historia, y situémonos en la segunda mitad del siglo XIII. El bastardo de Guzman (no es un insulto, tal era su condicion), guerrero castellano emulo del Cid, habia visto transcurrir su vida entre contiendas y batallas, no solo en tierras de España, sino que cruzo el estrecho como soldado de fortuna, interviniendo en las guerras que se estaban desarrollando en Marruecos(eso si, puso como condicion para servir al sultan no combatir contra tropas cristianas).

Sus idas y venidas entre su patria y el norte de Africa fueron constantes, segun los vaivenes de la politica interna de Castilla y los suyos propios. Finalmente le es concedida por parte del Rey Sancho IV el Bravo(del cual hablaremos despues) la custodia del meridional castillo de Tarifa, puerta de entrada a la peninsula, y conquistado poco antes.

Si, finalmente hemos llegado a donde teniamos que llegar. Pero antes de seguir, hablemos un poco de la situacion en Castilla y del rey de entonces.

Sancho IV era hijo de Alfonso X el Sabio, contra el cual se habia rebelado(en esas luchas Guzman habia defendido al padre, y por otra parte, fueron tambien el origen de otra leyenda, el NODO del escudo de Sevilla, que al parecer querria significar NO MADEJA DO, ya que fue fiel al monarca caido), triunfando finalmente y haciendose con el trono, en vez del heredero designado por su padre.

Aqui podeis ver la estatua que tiene en Tarifa, ya que fue el quien la ocupo.

Era al parecer un hombre poco dado a contemplaciones (se dice que hizo pasar a cuchillo a 4000 partidarios de sus rivales en Badajoz), y con numerosos enemigos. Uno de ellos, el principal, el infante Don Juan, hermano de su padre.

Estamos en unos tiempos en donde, a pesar de estar en mitad de la reconquista, son frecuentes los pactos y las alianzas de cristianos y moros contra cristianos, o de cristianos y moros contra moros(por ejemplo Alfonso X el sabio pidio ayuda al monarca marroqui en la lucha contra su hijo). Es en esta situacion cuando el traidor Don Juan, pacta con un caudillo musulman, y juntos sitian la plaza de Tarifa.

Y aqui, si, por fin aqui, viene lo bueno, donde se mezcla leyenda, historia, honor y epica. El hijo mayor de nuestro Guzman, Don Alfonso, se encontraba con Don Juan, el cual, visto la imposibilidad de ocupar la fortaleza, decide recurrir a medidas desesperada.

Asi, amenaza al defensor con matar a su primogenito si no rendia la plaza.

Es entonces cuando desde lo alto de las almenas, con mirada orgulloso, saca su cuchillo y lo arroja, para que si acaso en el campo enemigo no hubiera arma con la que cumplir tal ruin amenaza, con el suyo mismo esta se cumpliera.

En los cronicones de antaño, se narraban las palabras de Guzman de esta forma:

«No engendré yo hijo, prorumpió, para que fuese contra mi tierra; antes engendré hijo a mi patria para que fuese contra todos los enemigos de ella. Si don Juan le diese muerte, a mí dará gloria, a mi hijo verdadera vida, y a él eterna infamia en el mundo y condenación eterna después de muerto. Y para que vean cuán lejos estoy de rendir la plaza y faltar a mi deber, allá va mi cuchillo si acaso les falta arma para completar su atrocidad.»

La amenaza se cumplio, el hijo fue degollado, pero el asedio fracaso, y poco despues fueron liberadores, y los asaltantes volvieron a tierras africanas.

Es, cuando menos, sea cierta o no, adornada o real, una hermosa(y dura) historia, digna de conocerse, porque para bien o para mal, asi se forjo España, con hombres como estos, crueles, sin dudas, pero valientes, también.

Por cierto, que se puede decir que nuestro Guzman fue nada mas y nada menos que el fundador del linaje de los Duques de Medina Sidonia, una de las mas nobles casas de España.

A ver si otro dia hablamos de otras de estas historias...