Resumen de la jornada nº1 de la liga 2007-2008
Comenzaba por fin la liga y lo hacia en el mismo escenario donde todo se había decidido la ya lejana última jornada de la pasada temporada. Y lo hacia además de una manera muy similar, con un Real Madrid plagado de estrellas, pero que debe aún hoy hipotecar su teórico buen saber en pavorosas remontadas. Es de imaginar que todos los millones que ha invertido el club blanco en armar al nuevo equipo “postgaláctico” habrán de servir para truncar esta diabólica dinámica que ya ha costado más de un problema cardíaco a una afición acostumbrada a no sufrir nunca tanto, que el nuevo técnico alemán sabrá hacerlo, que aún es pronto, pero de momento es lo que hay y así están las cosas.
Tampoco era ninguna nadería lo que tenían enfrente. El Atlético también había hecho este verano una fortísima inversión para vencer a sus fantasmas particulares, en concreto para doblegar al mito de que es “el pupas”, el equipo que por mucho que se refuerce nunca dejará de ser el segundón de todas las fiestas. Y a fe que no comenzaron mal las cosas para los colchoneros con un Agüero protagonizando un rendido homenaje a la mítica figura de los “ratoncillos” del área.
Sin embargo el Bernabeu en mucho Bernabeu y un derby siempre será un derby. Y si hay derby madrileño, siempre hay, tarde o temprano, una buena dosis de Raúl. Hace ya casi trece años que este maltratado jugador clavó su primer golito precisamente contra el Atlético y pese a todo y pese a muchos, allí sigue, galones en ristre, conduciendo al Real con sacrificio y gotas de calidad. Y conste que no, no soy ningún fanático “raulista”, pero al césar lo que es del césar y el sábado de nuevo fue, vio y venció.
Raules a parte, eso sí, si alguien acogotó al Atlético fue ese nuevo jugador que Sánchez Flores no quiso para el Valencia cuando Amadeo Carboni ya lo tenía atado, Sneijder, que a base de balones precisos y pases concisos supo estirar al equipo hasta hacerlo acampar frente a las fauces mismas de la defensa rojiblanca. Y el resto ya es historia: al final dos a uno, la historia se repetía y de nuevo lo hacía, para desgracia de los atléticos, de la misma forma que viene sucediendo en los últimos lustros, en los que, por muy fuerte que venga el Atlético, contra el Real le toca pinchar irremediablemente.
Otra historia muy diferente fue lo que acto seguido ocurrió en Sevilla. Todo, el espíritu combativo de un Getafe dispuesto a demostrar que lo del año pasado no fue un sueño, la remontada abrumadora de un Sevilla que no está muerto hasta que le meten diez goles y ni aún así se puede fiar uno, y el arbitraje a ratos desastroso, a ratos patético del encargado de turno de demostrarnos que en España nunca tendremos una liga de las estrellas mientras el fútbol lo dirijan estrellados, en fin todo, absolutamente todo, quedó eclipsado por el drama del muchacho Puerta.
Parece que ya, poco a poco, está saliendo adelante y que el chico, solo tiene veintidós años, podrá regatear esta desgracia, pero el susto y el disgusto va a durar tiempo, eso seguro. En fin, esperemos que todo quede en eso y pronto podamos volver a ver a este jugadorazo correteando por los campos de España, pero por lo pronto, nos conformamos con que todo pase y él disfrute de ese hijo que espera sin mayores sobresaltos y sabiéndose acreedor del cariño de todos los aficionados españoles. Decir más está de más.
Y es que el espectáculo había de seguir, y siguió, ahora en Murcia, a quien le tocó ver el nuevo proyecto de Víctor Fernández. Jamás debió dejar el Zaragoza escapar a este técnico enamorado del buen fútbol, pero lo repescó que no es poco, y ahora lleva meses presentando unos equipos formado por buenos jugadores e ideados para regalar buen fútbol, fútbol de ese que se nos escatima desde la mayoría de los banquillos, o que sencillamente, se nos dice que no existe.
Perdió el Zaragoza, es cierto, pero también pierden los entrenadores que mutan las cadenas por balones, porque, que yo sepa, lo único que les diferencia del resto, es que hasta cuando ganan aburren, pero perder, pierden como el primero. De todas maneras, en nuestras retinas queda el golazo que metió Oliveira, una obra de arte esculpida sobre una baldosa de césped.
Al día siguiente, jamás el día después, continuó la juerga y continuaron las sorpresas, como ocurrió en La Coruña, donde un animoso recién ascendido, el Almería, le clavó tres golitos al otrora Superdepor. Luego, claro, el tiempo pondrá a cada uno en su sitio y seguramente el Depor acabe jugando por una liga que no es la que, con el agua al cuello, entretendrá al equipo andaluz, pero hoy por hoy, los almerienses demostraron que para ganar es mucho más socorrida la entrega que el nombre.
Cargar las tintas sobre Lotina sería injusto, aunque el año pasado hizo poco o nada por evitar el descenso de la Real Sociedad, pero lo cierto es que hay cosas como que este señor lleve años entrenando en Primera que dejan a uno más que sorprendido, estupefacto.
El toque de aburrimiento lo pusieron en la Catedral los navarros de Osasuna y los navarros del Athletic de Bilbao, que empataron a cero goles, a cero juego y a cero arte. Alguien debería estudiar si algún pecado mortal se eleva sobre las techumbres del estadio bilbaíno, porque los años de castigo futbolístico que vienen sufriendo sus aficionados ya empiezan a recodar pretéritas tormentas de fuego sobre los sodomitas y los cruelmente olvidados gomorritas. De todas maneras, también aquí es pronto, y aunque hay mucha tela que cortar, tal vez empiece a salir el sol en el país de los leones.
Y siguiendo con los bichos, pero volviendo de nuevo a los ratones, allí tuvimos ayer al mallorquinista Ibagaza, convertido en “hattriquero mayor del reino” merced a los tres goles que le endosó al pobre Levante. Por fin, años después, comienza el Mallorca ganando. A ver si, para alegría de mi tía, termina de la misma manera y no haciéndola sufrir.
Eso sí, no siempre se rompen las tradiciones y Montjuic fue ayer el sangrante ejemplo de esto. Viene siendo costumbre que el Español comience la temporada regalando gentilmente tres puntitos a un recién ascendido y ayer no fue la excepción. Cierto es que los pericos tenía a sus estrellas en el dique seco, pero el Valladolid les dio un auténtico repaso de todo menos de goles.
Es una apuesta arriesgada de los pucelanos la que han hecho de transplantar casi sin esquejes nuevos lo que funcionó el año pasado en Segunda a Primera. De momento ayer demostraron que algún punto sí les va a reportar. Veremos si en el país de los derrochadores, el sensato es el rey.
Y ahora una de teatro. Porque si antes criticaba al árbitro del Sevilla-Getafe, al árbitro del derby valenciano habría que regalarle, como merecido premio por su buen hacer, una entrada para la próxima ceremonia de entrega de los oscar de Holliwood, al menos ahí podría ver a actores de primera. Porque lo de ayer de Valencia fue, en tres palabras, repugnante, y aún me sobran dos. Y eso que fingir lo que se dice fingir, fingieron lo justo, más que nada porque el árbitro no se dejó timar y porque también estuvieron muy ocupados en repartir estopa de la buena.
No es que el Villarreal no diera también unas cuantas patadas, pero al menos algunas de ellas iban dirigidas contra el balón y en dirección al arco de Cañizares. Si en lugar de animar al público a linchar al árbitro se hubieran ocupado de evitar los torpedos del “submarino amarillo bis” –solo el Cádiz es el genuino- tal vez el resultado hubiera sido muy otro. De todas maneras, todo esto se resolvería si hoy el club les pusiera las cosas en su sitio a los cuatro matarifes de siempre a base de multas. Pero claro, eso no ocurrirá y Valencia seguirá siendo un año más una franquicia de estopas y barrenas sociedad anónima.
Y para postre los “supertodo” culés. Había amanecido la siempre objetiva prensa de Barcelona tan repleta de epítetos que me extrañó que los jugadores del Racing osaran pisar su césped aún cuando estaba Bustamante cantando fuera. Pero mira, salieron, y no vencieron, pero sí le dieron un superrepaso a los superjugadores del superbarcelona que al final se supercontentaron con sacar un superpunto y supergracias.
Serán todo lo “super” que quieran desde la prensa del movimiento culé, pero las supergiras asiáticas se pagan ahora y en abril. Y si no, al tiempo. De momento lo que sí parece que está claro es que su técnico sacará a los cuatro fantásticos cuando se enfrenten a los supermalvados de la Marcel, ni un día antes.
Y esto fue todo, aunque no me gustaría terminar mi relato, ya de por sí insoportablemente largo, sin hacer mención al vergonzoso espectáculo que desde la radio pública española, la RNE, dio un tal Candela, un presunto “comunicador”, un teórico periodista, que lo único que comunicó a los miles de fieles seguidores del señor Abad y sus muchachos es su profundo antimadridismo y su integrismo atlético. Ni yo ni ningún otro fanático de RNE nos merecemos tener que escuchar los improperios, los gritos, las estulticias y las majaderías de un personaje como este que de seguro que sería expulsado a patadas del Frente Atlético por radical.
Que al menos quede dicho aquí, donde nadie de la radio pública puede censurarme sin mi consentimiento.
Y ahora sí: aquí os dejo con las imágenes del derby:

Yo, Yuste


Anandryne dijo
¿Un jugador de fútbol... héroe homérico?
O tempora, o mores.
31 Agosto 2007 | 10:43 PM